martes, 1 de noviembre de 2016

La Masculinidad en el Siglo XXI.


                Con los roles de género evolucionando a la par de la sociedad ¿Cuál es el mayor reto que enfrentan los hombres en la actualidad?
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                Algunos dirán ¿Los hombres tienen retos? ¿Qué por el hecho de ser hombres no les es todo más fácil? Otros dirán que incluyen  Desarrollar un sentido profundo de inteligencia emocional y  Superar y entender las limitaciones del género y apoyar la integración tanto de hombres como mujeres en una sociedad más colaborativa. Pero. Para lograr esos dos es necesario primero superar los estereotipos y mitos negativos que rodean a la masculinidad.
                Desde pequeños, se nos enseña que los máximos valores como varones son:
  • ·         Dominar,
  • ·         Controlar y
  • ·         Triunfar.

No importa el costo.

La liberación femenina y el empoderamiento de la mujer, no son la mayor amenaza contra el género masculino, y de ninguna forma representan la antesala de la muerte de los hombres como los conocemos. Es el Machismo y la estúpida idea de que para ser Hombres exitosos tenemos que dominar a otros lo que pone en peligro a los hombres de hoy.
Si no evolucionas te extingues. Y así como las mujeres están encontrando espacios y nuevas formas de expresar su femineidad, nosotros, los hombres tenemos que ser capaces de seguirles el ritmo y evolucionar con ellas, de lo contrario pasaremos a formar parte de la colección de algún museo como los fósiles en que esta forma de vivir y relacionarnos con los demás nos convertirá.

Machismo se entiende por “Un fuerte sentido de orgullo masculino que incluye la sobre-valoración de toda característica asociada con lo masculino y por tanto la denigración o devaluación de todo lo relacionado con lo femenino”.
Por tanto, el hombre de principios del siglo XXI cree que debe hacer a un lado todo lo que esté relacionado con femineidad porque lo interpreta como debilidad y un hombre no puede ser débil.

Feo, Fuerte y Formal, decía mi abuelo; así deben ser los hombres ¡ay de ti donde llores cabrón! Eso es de maricas.

Este tipo de expresiones y ejemplos de vida tan comunes tienen un efecto tan determinante en los más jóvenes que a partir de que las escuchan o asimilan, marcarán para siempre la forma en que se relacionaran con los demás el resto de su existencia.

Ser el macho alfa se convierte en el objetivo de la mayoría de los hombres y los medios nos bombardean con imágenes, frases y personajes que se vuelven modelos para alcanzar la plena realización por medio de la híper-masculinidad y sus arquetipos.

  • El tipo rudo y fuerte con abdominales marcados que tiene todo siempre bajo control.
  • El Inmaduro que se niega a crecer y se comporta como niño arriesgándose en conductas auto-destructivas sin la menor preocupación por su salud o seguridad o
  • El clásico tipo de mundo que colecciona pantaletas, números de teléfono y recuerdos de encuentros sexuales tan ocasionales como vacíos,


son los modelos de masculinidad que más nos ofrecen y el costo de seguirlos es alto; en el primero porque la perfección y el control absoluto no existen y perseguirlos puede ser una gran fuente de estrés y frustración, en el segundo porque nos podemos morir o matar a otros y en el tercero porque cosificamos a los otros miembros de nuestra especie con quienes debemos coexistir convirtiéndolas en un artículo de consumo que se deshecha después de usarse, las mujeres.

En la naturaleza, el macho alfa siempre esta solo; es un paria segregado de la manada y cuando muere nadie lo lamenta, por el contrario siempre habrá el nuevo joven que lo rete o bien que esté dispuesto a matar a quien quiera competir por la vacante. El precio de ser el Alfa es la soledad debido a que no es capaz de convivir pues su lenguaje es la violencia y la sexualidad exagerada; no lidera con sabiduría sino que se impone por la fuerza.

Lo que les enseñamos a los hijos, después de vestirlos de azul claro está, es este nefasto grupo de reglas para poder llegar a “Ser Hombre”
·         No llores.
·         No expreses sentimientos o emociones a menos que sean de Ira.
·         No muestres empatía por los débiles.
·         Se implacable, si alguien te pega una vez tú le pegas diez.
·         Tienes que ser rudo.
·         No seas niña o cualquier cosa que se le parezca.

Y en el afán de no ser vistos como débiles, la presión sobre el hombre es altísima.

 El hombre es cuatro veces más propenso a suicidarse que la mujer, pues no sabe cómo manejar esas emociones agobiantes y desalentadoras y que para empezar no debería estar sintiendo pues eso lo hace menos hombre; la expectativa de vida de los hombres es de cinco años menor que el de las mujeres en gran parte debido a que nos cuidamos menos que ellas, nos negamos a ir con el medico hasta que es demasiado tarde, no tomamos vitaminas o no nos cuidamos la piel como las mujeres lo hacen precisamente por eso y aunado a esto la mayor causa de muerte en los hombres son los accidentes viales (donde en la mayoría hay un factor de imprudencia de ellos mismos) y en segundo lugar los males cardiacos generados por el estrés y las conductas autodestructivas a las que nos apuntamos para ser hombres, porque; los hombres deben trabajar hasta caer muertos. Paradójico, no creen.


Es momento de reflexionar y comenzar a cambiar. En lugar de resistirnos al cambio, abracémoslo, démonos la oportunidad de sentir y expresarlo sin temor a que se nos vea como seres débiles, de hecho serías más valiente si lo haces. Deja de competir por un puesto que no existe y comparte tu vida y tus cargas con ese alguien especial. Nadie ni nada puede quitarte tu hombría, ya eres hombre y eso nada lo cambiará aunque te vistas de rosa, ahora atrévete a ser HUMANO y no permitas que una etiqueta de genero defina quien eres y cuanto vales.