Con
los roles de género evolucionando a la par de la sociedad ¿Cuál es el mayor
reto que enfrentan los hombres en la actualidad?
Algunos
dirán ¿Los hombres tienen retos? ¿Qué por el hecho de ser hombres no les es
todo más fácil? Otros dirán que incluyen
Desarrollar un sentido profundo de inteligencia emocional y Superar y entender las limitaciones del género
y apoyar la integración tanto de hombres como mujeres en una sociedad más
colaborativa. Pero. Para lograr esos dos es necesario primero superar los
estereotipos y mitos negativos que rodean a la masculinidad.
Desde
pequeños, se nos enseña que los máximos valores como varones son:
- · Dominar,
- · Controlar y
- · Triunfar.
No importa el
costo.
La liberación femenina
y el empoderamiento de la mujer, no son la mayor amenaza contra el género
masculino, y de ninguna forma representan la antesala de la muerte de los
hombres como los conocemos. Es el Machismo y la estúpida idea de que para ser
Hombres exitosos tenemos que dominar a otros lo que SÍ pone en peligro a los hombres de hoy.
Si no
evolucionas te extingues. Y así como las mujeres están encontrando espacios y
nuevas formas de expresar su femineidad, nosotros, los hombres tenemos que ser
capaces de seguirles el ritmo y evolucionar con ellas, de lo contrario
pasaremos a formar parte de la colección de algún museo como los fósiles en que
esta forma de vivir y relacionarnos con los demás nos convertirá.
Machismo se
entiende por “Un fuerte sentido de orgullo
masculino que incluye la sobre-valoración de toda característica asociada
con lo masculino y por tanto la denigración o devaluación de todo lo
relacionado con lo femenino”.
Por tanto, el
hombre de principios del siglo XXI cree que debe hacer a un lado todo lo que
esté relacionado con femineidad porque lo interpreta como debilidad y un
hombre no puede ser débil.
Feo, Fuerte y
Formal, decía mi abuelo; así deben ser los hombres ¡ay de ti donde llores
cabrón! Eso es de maricas.
Este tipo de
expresiones y ejemplos de vida tan comunes tienen un efecto tan determinante en
los más jóvenes que a partir de que las escuchan o asimilan, marcarán para
siempre la forma en que se relacionaran con los demás el resto de su
existencia.
Ser el macho
alfa se convierte en el objetivo de la mayoría de los hombres y los medios nos
bombardean con imágenes, frases y personajes que se vuelven modelos para
alcanzar la plena realización por medio de la híper-masculinidad y sus
arquetipos.
- El tipo rudo y fuerte con abdominales marcados que tiene todo siempre bajo control.
- El Inmaduro que se niega a crecer y se comporta como niño arriesgándose en conductas auto-destructivas sin la menor preocupación por su salud o seguridad o
- El clásico tipo de mundo que colecciona pantaletas, números de teléfono y recuerdos de encuentros sexuales tan ocasionales como vacíos,
son los
modelos de masculinidad que más nos ofrecen y el costo de seguirlos es alto; en
el primero porque la perfección y el control absoluto no existen y perseguirlos
puede ser una gran fuente de estrés y frustración, en el segundo porque nos
podemos morir o matar a otros y en el tercero porque cosificamos a los otros
miembros de nuestra especie con quienes debemos coexistir convirtiéndolas en un
artículo de consumo que se deshecha después de usarse, las mujeres.
En la
naturaleza, el macho alfa siempre esta solo; es un paria segregado de la manada
y cuando muere nadie lo lamenta, por el contrario siempre habrá el nuevo joven
que lo rete o bien que esté dispuesto a matar a quien quiera competir por la
vacante. El precio de ser el Alfa es la soledad debido a que no es capaz de
convivir pues su lenguaje es la violencia y la sexualidad exagerada; no lidera
con sabiduría sino que se impone por la fuerza.
Lo que les
enseñamos a los hijos, después de vestirlos de azul claro está, es este nefasto
grupo de reglas para poder llegar a “Ser Hombre”
·
No llores.
·
No expreses sentimientos o emociones a menos que
sean de Ira.
·
No muestres empatía por los débiles.
·
Se implacable, si alguien te pega una vez tú le
pegas diez.
·
Tienes que ser rudo.
·
No seas niña o cualquier cosa que se le parezca.
Y en el afán de
no ser vistos como débiles, la presión sobre el hombre es altísima.
El hombre
es cuatro veces más propenso a suicidarse que la mujer, pues no sabe cómo
manejar esas emociones agobiantes y desalentadoras y que para empezar no debería
estar sintiendo pues eso lo hace menos hombre; la expectativa de vida de los
hombres es de cinco años menor que el de las mujeres en gran parte debido a que
nos cuidamos menos que ellas, nos negamos a ir con el medico hasta que es
demasiado tarde, no tomamos vitaminas o no nos cuidamos la piel como las
mujeres lo hacen precisamente por eso y aunado a esto la mayor causa de muerte
en los hombres son los accidentes viales (donde en la mayoría hay un factor de
imprudencia de ellos mismos) y en segundo lugar los males cardiacos generados
por el estrés y las conductas autodestructivas a las que nos apuntamos para ser
hombres, porque; los hombres deben trabajar hasta caer muertos. Paradójico, no
creen.
Es momento de
reflexionar y comenzar a cambiar. En lugar de resistirnos al cambio, abracémoslo,
démonos la oportunidad de sentir y expresarlo sin temor a que se nos vea como
seres débiles, de hecho serías más valiente si lo haces. Deja de competir por
un puesto que no existe y comparte tu vida y tus cargas con ese alguien
especial. Nadie ni nada puede quitarte tu hombría, ya eres hombre y eso nada lo
cambiará aunque te vistas de rosa, ahora atrévete a ser HUMANO y no permitas
que una etiqueta de genero defina quien eres y cuanto vales.
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